Las lesiones musculares por distensión constituyen un problema significativo tanto en el deporte profesional como recreativo. A pesar de las estrategias preventivas, su incidencia sigue en aumento, especialmente en deportes de movimientos rápidos y explosivos como el fútbol, el pádel o el pickleball. Además, presentan una alta tasa de recaídas, sobre todo durante las primeras fases del retorno al deporte.
Estas lesiones, incluso tras rehabilitación adecuada, suelen provocar una disminución permanente del volumen muscular afectado. Aunque la fuerza muscular puede recuperarse, la falta de regeneración del volumen sugiere una hipertrofia compensatoria de músculos agonistas, un fenómeno no uniforme y que podría explicar el riesgo elevado de recaídas en la misma región.
Las distensiones musculares provocan una reducción aguda en la carga mecánica debido al daño tisular y el dolor, lo que podría generar atrofia por desuso. Estudios con personas sanas muestran pérdidas significativas de masa muscular tras periodos breves de inmovilización, aunque esta se recupera al retomar el entrenamiento. Sin embargo, en lesiones por distensión, incluso con rehabilitación activa, no se observa recuperación del volumen muscular, lo que sugiere un daño persistente en estructuras más allá de la mera falta de movimiento.
Se ha propuesto que la suplementación con proteínas podría atenuar la pérdida de masa muscular inducida por desuso, aunque los resultados han sido contradictorios. En músculos sanos, una ingesta adecuada de proteínas es esencial para la hipertrofia inducida por entrenamiento, recomendándose alrededor de 1.6 g/kg/día. En atletas lesionados, algunas evidencias sugieren que incluso se requieren hasta 2.5 g/kg/día para prevenir la atrofia.
Además, estudios recientes han documentado alteraciones estructurales en la aponeurosis muscular (tejido conectivo donde se insertan las fibras musculares) tras lesiones por distensión, lo cual podría estar relacionado con la alta tasa de recidivas. Se desconoce si existe una relación causal entre las modificaciones en la aponeurosis y la pérdida de volumen muscular, pero se plantea que una cicatrización inadecuada en la interfaz músculo-aponeurótica podría contribuir a ambas.
Dado que aún no se ha investigado el efecto de la suplementación proteica en el mantenimiento del volumen muscular y la fuerza tras una lesión por distensión, este estudio se propuso evaluarlo durante la fase temprana de rehabilitación. Se planteó la hipótesis de que la suplementación con proteína contrarrestaría la pérdida de masa muscular, mejoraría la función y reduciría el tiempo hasta el retorno deportivo.
Los resultados de este ensayo clínico aleatorizado muestran que las lesiones musculares por distensión provocan una pérdida significativa y persistente de masa muscular que no se revierte ni siquiera un año después del incidente. La suplementación con proteína de suero durante las primeras 12 semanas de rehabilitación no logró prevenir esta atrofia.
Tampoco se observaron efectos positivos sobre la ganancia de masa muscular en los músculos agonistas no lesionados, ni sobre la fuerza muscular ni en el tiempo necesario para regresar al deporte. A pesar de una rehabilitación adecuada, los músculos afectados mostraron una pérdida media del 7% de su volumen en los primeros tres meses, sin recuperación posterior.
Estos hallazgos son coherentes con estudios previos que demuestran que el músculo lesionado no recupera su masa, incluso tras reiniciar la actividad física. Además, se identificó que cuanto más pronto se realizó la resonancia magnética post-lesión, mayor era la atrofia detectada, lo que sugiere que la pérdida de masa ocurre muy rápidamente tras la lesión.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el incremento marcado y persistente del volumen de la aponeurosis en la zona lesionada, tanto a los 3 como a los 12 meses. Aunque se observó una ligera reducción entre ambos puntos temporales, la aponeurosis seguía significativamente agrandada un año después de la lesión. Esta alteración estructural podría representar una cicatrización subóptima del tejido conectivo, y probablemente desempeñe un papel clave en la pérdida de masa muscular observada.
La aponeurosis no solo transmite la fuerza entre músculo y tendón, sino que también influye en la forma muscular, la distribución del esfuerzo y las propiedades contráctiles. Por tanto, las alteraciones en su estructura tras una distensión podrían modificar la mecánica muscular, dificultar la recuperación y aumentar el riesgo de nuevas lesiones.
Respecto a la fuerza muscular, no se encontraron diferencias significativas entre las extremidades lesionadas y sanas, ni a los 3 ni a los 12 meses. Esto sugiere que la rehabilitación fue eficaz para restaurar la función, probablemente gracias al entrenamiento de fuerza incluido desde la semana 3. También es posible que se haya producido una hipertrofia compensatoria de músculos no lesionados que haya camuflado las pérdidas de fuerza.
En cuanto al tiempo hasta el retorno deportivo, no se observaron beneficios con la suplementación proteica. Tampoco se redujo la frecuencia de recaídas, que fueron similares entre grupos. La tasa de adherencia al protocolo fue aceptable, pero el estudio sufrió una pérdida importante de participantes debido a las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19, lo que redujo su poder estadístico.
A pesar de que el tamaño muestral se calculó para detectar diferencias clínicamente relevantes (13% de diferencia entre grupos), el efecto observado de la proteína sobre el volumen muscular fue mínimo (Cohen’s d = 0.12), y los resultados no sugieren que haya un beneficio clínico importante con esta estrategia.
Conclusión y perspectivas
En conclusión, las lesiones musculares por distensión provocan cambios estructurales duraderos tanto en el tejido muscular como en la aponeurosis, con una pérdida significativa de masa muscular y un engrosamiento persistente del tejido conectivo. La suplementación con proteína de suero no fue efectiva para prevenir estos efectos ni para acelerar el retorno al deporte.
Aunque la suplementación proteica ha demostrado beneficios en el contexto de entrenamiento o cirugía ortopédica, estos resultados no se extrapolan a lesiones musculares donde hay daño directo del tejido muscular y de su unión con la aponeurosis. Esto pone en evidencia la necesidad de investigar estrategias más específicas para proteger o restaurar la estructura y función del músculo lesionado.
Finalmente, los autores subrayan la importancia de iniciar la rehabilitación lo antes posible tras la lesión, dado que gran parte de la atrofia ocurre en los primeros días. Además, proponen que futuras investigaciones deben centrarse en entender los mecanismos de remodelación del músculo-aponeurosis y explorar intervenciones (nutricionales, mecánicas o combinadas) que puedan optimizar esta fase del proceso lesional y de recuperación.
Acceso libre al artículo original: http://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/04/Effects-of-Protein-Supplementation-During-Early.pdf
Referencia completa:
Mertz KH, Sorensen HH, Lorentz C, Johansen E, Fredskild NU, Wulff MW, Svensson RB, Kjaer MB, Linden FH, Kjaer M, Bayer ML. Effects of Protein Supplementation During Early Rehabilitation on Muscle Volume and Function After Acute Muscle Strain Injuries: A Randomized Controlled Trial. Scand J Med Sci Sports. 2025 Apr;35(4):e70043. doi: 10.1111/sms.70043.